Autora: Guadalupe González
Guadalupe González (Villa Carlos Paz, Córdoba, Argentina). Profesora de Lengua y Literatura, poeta, cuentista. Concurre a talleres literarios, participa del encuentro de escritores locales “La magia de la palabra” y de numerosos encuentros literarios que se realizan a lo largo de la provincia de Córdoba. Ha sido mención de honor en poesía y en narrativa por el Instituto Cultural Latinoamericano en el 77° Concurso Internacional, Junín, Buenos Aires; ganadora del Concurso de la Biblioteca de Autor Local 2024, en el rubro poesía que otorga la Municipalidad de Villa Carlos Paz. Participó en numerosas antologías de microrrelatos y poesías. Autora del libro Desde el útero. Veintidós relatos de madres e hijas y una poesía con alas, publicado por Quo Vadis Ediciones en 2024. Acá se pueden leer el relato 5 y 9 del libro.
Desde el útero
Desde el útero. Veintidós relatos de madres e hijas y una poesía con alas es un conjunto de textos literarios entretenidos y profundos que nos invita a bucear en las vivencias de sus personajes femeninos con sus aciertos y desaciertos, pero en la medida que lo hacemos, nos encontramos con las propias; es como adentrarnos en un laberinto de espejos en el que aparecen reflejadas las distintas versiones de nosotras y de las que forman o formaron parte de nuestras vidas. Porque, por sobre todas las cosas, están revestidos de esa humanidad cotidiana que los hace próximos, y nos lleva a encontrarnos con nuestra naturaleza más íntima. Este libro es una llamada desde ese lugar que, como dice la autora en la introducción, hace a nuestra esencia, porque es «desde el útero que nos miramos en el espejo con otros ojos, empezamos a mirar otros ojos, a mirarnos en los ojos de los otros. Es con el útero que tomamos las decisiones más importantes y trascendentales, esas que nos definen; y, depende de cómo esté nuestro útero, estará nuestro instante, nuestro día, incluso nuestra vida. Porque el útero tiene vida propia, y debemos ponerle ciertos límites para que no se torne manipulador o incluso, ingobernable. Aunque casi siempre lo dejamos ser, y se sale con la suya».

